Familia los Ocampo: un enfoque generacional para el negocio

 
Armando Ocampo, propietario del bar y restaurante Los Ocampo, ubicado en Minnesota, ha sido guiado por la creencia de que se debe vivir en el presente y mirar hacia el futuro. Esta perspectiva positive y previsora ha mantenido a flote al señor Ocampo desde sus primeros días en su primer restaurant y continua impulsándolo en la expansión de cinco ubicaciones más y una estación de preparación de alimentos que está pronto a completarse.   
 
 
 
El señor Ocampo recuerda pasar los primeros seis meses posteriores a la apertura de su primer restaurante describiendo pacientemente a sus clientes los diferentes platos tradicionales mexicanos ofrecidos en el menú. (La mayoría de su clientela en Minnesota nunca había probado la comida Mexicana.) La paciencia del señor Ocampo dio frutos. El explica que “hoy en día tiene clientes que llegan y piden un ‘borracho de tripa bien dorada’ en inglés o en español. Al principio, él debía explicarles todo los ingredientes que llevaba un plato o la parte del animal que contenía: estomago, despojos, cabeza, lengua. ¡Ahora a la gente realmente le gusta!
 
Gracias a la dedicación del señor Ocampo al servicio al cliente y a la atención a la calidad del menú mexicano, el restaurant Los Ocampo se ha expandido a cinco locaciones en los últimos 12 años. La próxima fase incluye abrir una estación de preparación de alimentos para que funcione como el lugar centralizado para preparar los alimentos y enviarlos a las diferentes restaurants. Esta nueva estación también aumentará la eficiencia operacional y permitirá las futuras oportunidades de crecimiento. 
 
 
Los Ocampo es un asunto familiar. Al principio, el restaurante Los Ocampo era administrado por Armando y su esposa Lilia y sus hijos Julián y María contribuían a medio tiempo.  En esos días, el señor y la señora Ocampo se ocupaban por si mismos de todas las tareas, la limpieza, la preparación de la comida y la toma de las ordenes. Más recientemente, el señor Ocampo se ocupa de las áreas administrativas más generales.    
 
Julián Ocampo, quien estudió liderazgo y administración en la universidad, es ahora el segundo al mando después de su padre. Julián creció trabajando en todas las áreas de trabajo en el restaurante, desde hacer la limpieza hasta cocinar y preparar la comida. El señor Ocampo recuerda “mi hijo venía y trabajaba durante los fines de semana y durante la semana cuando aún estudiaba en la Universidad. Ahora está cargo de una gran cantidad de tareas en la oficina y es mi asistente número uno”. Actualmente, Julián trabaja en la oficina corporativa, administrando la nómina y ocupándose de otras tareas administrativas para poder aprender todo lo posible sobre la parte empresarial de la compañía.  
 
El trabajo de Julián en el negocio familiar le permite combinar las lecciones aprendidas en la Universidad con las aprendidas en el trabajo. Una lección importante que aprendió de su padre hace referencia al proverbio mexicano “El que tiene tienda que la atienda sino mejor que la venda”. El señor Ocampo explica que, si uno tiene un negocio, debe estar vigilante, siempre viendo que todo funcione, que todo esté a la perfección. “hacerse cargo de un negocio las veinticuatro horas del día es muy importante, ya que en un negocio cualquier cosa pueda suceder. Si hay un pequeño problema y el propietario no le presta la suficiente atención, el problema se hará más grande y requerirá de más tiempo y esfuerzo para resolverse y eso creará un mal negocio”.  
 
 
Cuando Armando llegó a los Estados Unidos proveniente de México, no tenía ningún conocimiento sobre cómo administrar un pequeño negocio, únicamente sabía que quería comenzar uno. Utilizando sus conexiones familiares, el señor Ocampo escucho de dos organizaciones locales, el Centro de Desarrollo Comunitario (NDC, en inglés)  y el  Centro para el Desarrollo Económico Latino (LEDC, en inglés), los cuales ayudan creando, financiando y haciendo crecer a los pequeños negocios propiedad de los residentes de  Minnesota.  El señor Ocampo se unió a estas organizaciones y paso los siguientes tres años creando redes, participando en entrenamientos y talleres y aprendiendo sobre cómo se crea y se desarrolla un negocio. El proceso le dio una educación y una inspiración invaluables. El recomienda “cualquier persona que quiera abrir un negocio debe acudir a organizaciones de este tipo, siempre existirá una que le puede ayudar”. 
 
Después de haber recibido el apoyo de tanta gente a lo largo de su trayecto para tener un negocio exitoso, el señor Ocampo ahora aprovecha cualquier oportunidad que tenga para ayudar a los demás. El cree firmemente en retribuir y continúa participando en talleres y alienta a sus empleados para que desarrollen sus habilidades dentro de la industria.   
 
Con el paso de los años, el señor Ocampo ha aprendido que la mejor manera de hacerle frente al estrés del día a día es ver hacia el futuro y ser positive. No importa lo que haya pasado, explica el señor Ocampo, “uno debe dejar ir el pasado, vivir en el presente y ver hacia el futuro”. Esta es la lección que él espera heredar a sus hijos cuando sea su turno de administrar el negocio y trazar su camino hacia el futuro.    
 
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